BARCELONA, 5 de febrero - La Cámara de Comercio de Barcelona ha hecho un llamado urgente para que se acelere la inversión en Rodalies, proponiendo que se alcance la cifra de 1.000 millones de euros al año entre 2026 y 2030. Este nuevo objetivo se ha establecido tras una media de inversión de solo 600 millones en los últimos dos años, con el fin de lograr un total de 8.000 millones de euros destinados a la modernización de la red ferroviaria hasta 2030.
En un evento celebrado este jueves, Alícia Casart, directora de Estudios de Infraestructuras, presentó el informe titulado 'Rodalies: punt d'inflexió'. En su exposición, criticó el persistente desequilibrio en las infraestructuras ferroviarias de Cataluña y delineó un plan estratégico a seguir en los próximos años.
El Plan Rodalies 2020-2030 originalmente contemplaba una inversión de 6.345 millones de euros, de los cuales se han ejecutado hasta ahora 2.666 millones. Sin embargo, la cifra total de inversión ha sido revisada al alza, alcanzando los 8.000 millones, en gran parte por los costos de mantenimiento y reemplazo de activos de la red.
Antes de esta revisión de cifras, el programa de mantenimiento tenía un presupuesto de 1.018 millones, con 530 millones ya ejecutados, pero el total disponible para el mantenimiento ha crecido hasta 2.243 millones de euros.
Casart advirtió que, para cumplir con el nuevo objetivo de 8.000 millones, se necesita ejecutar 5.371 millones en el periodo 2026-2030, lo que implica inversiones de más de 1.000 millones al año, un considerable aumento respecto a la media anterior de 600 millones anuales.
Además, la directora indicó que, antes de enero de 2026, ya existía un retraso de 800 millones en la ejecución presupuestaria y cerca de 1.000 millones en proyectos aún por adjudicar.
Durante la presentación, el vicepresidente de la Cámara, Miquel Martí, destacó que la organización ha estado señalando durante años la falta de inversión en el sector ferroviario. "Lo ocurrido no nos ha sorprendido, pero sí la magnitud de la situación, que se ha visto agravada por factores climáticos", señaló.
Martí enfatizó que debe evitarse mirar atrás y insistió en que esta experiencia debe servir como lección para todas las partes implicadas, incluyendo el Ministerio de Transportes, Adif y Renfe. Además, afirmó que es prioritario garantizar la seguridad del sistema ferroviario.
El reciente accidente en Gelida, donde una persona falleció tras la caída de un muro, ha señalado un "punto de inflexión" en el debate sobre la infraestructura ferroviaria catalana. Este incidente ha elevado las preocupaciones sobre la seguridad y la eficiencia de la red.
Casart también abordó las dificultades que enfrenta el tráfico de mercancías por ferrocarril, resaltando que las rutas son limitadas, citando el cierre del túnel de Rubí y el de Gelida como barreras significativas para la circulación de productos hacia Europa y el interior de la península.
Además, se mencionó el corte en la AP-7 entre Martorell y Sant Sadurní, relacionado con el accidente en Gelida, lo que ha impactado directamente en el movimiento logístico en la región.
El informe revela que, al 2 de febrero, el Puerto de Barcelona no podía operar ninguna de sus ocho circulaciones diarias de ancho internacional, y en ancho ibérico, solo se estaban realizando entre cuatro y seis circulaciones diarias de las 60 habituales.
En el Puerto de Tarragona, a pesar de alcanzar una media de 20 circulaciones diarias en una semana normal, en el periodo del 21 al 29 de enero se registraron solo seis.
Frente a estas circunstancias, Casart instó a no repetir errores pasados y a planificar adecuadamente para construir una red ferroviaria robusta, resiliente y confiable. Entre sus recomendaciones se encuentran la priorización de las revisiones de emergencia de Adif y Renfe en puntos críticos, la realización de un estudio exhaustivo sobre la red y su infraestructura asociada, así como un cambio cultural en la gestión y mantenimiento de la red ferroviaria.
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