Crónica Cataluña.

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Expertos del UAO CEU destacan el papel crucial de las redes de apoyo en la salud mental.

Expertos del UAO CEU destacan el papel crucial de las redes de apoyo en la salud mental.

Este viernes se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, y especialistas de la Universitat Abat Oliba CEU en Barcelona han hecho un llamado a la atención sobre la crucial relevancia de establecer redes de apoyo sólidas y mantener relaciones interpersonales de calidad. Alertan sobre el creciente impacto negativo de las redes sociales en la salud mental, especialmente en los jóvenes, un tema que se discute ampliamente en el marco de esta fecha tan significativa.

La directora del Departamento de Psicología de la universidad, Salud Porras, enfatiza la necesidad de aumentar la “visibilidad” de la salud mental, un campo que históricamente ha estado rodeado de estigmas. Porras sostiene que la salud mental debe ser tratada con la misma seriedad que cualquier otra área de la medicina, considerando que este tipo de bienestar es fundamental para un desarrollo integral.

Según Porras, la era digital ha expuesto a las personas a niveles de estimulación sin precedentes, lo que ha impactado negativamente en su capacidad de concentración y en sus expectativas sobre las relaciones interpersonales. Advierte que no todo malestar emocional se debería catalogar como un trastorno psicológico, señalando que comportamientos humanos históricos no deben ser patologizados. En sus palabras, “el ser humano del siglo XXI necesita aprender a lidiar con el sufrimiento”.

Porras también expresa preocupación por la carencia significativa de profesionales y recursos en el ámbito de la salud mental. Observa que el aumento de pacientes no se ha visto acompañado por un incremento proporcional de los recursos, lo que ha llevado a que posiciones que tradicionalmente pertenecían a psicólogos se estén ocupando por otros profesionales menos capacitados.

La necesidad de romper el estigma relacionado con el suicidio es otro de los puntos destacados por Porras, quien señala que muchas familias se sienten avergonzadas por esta situación. Propone una educación que empodere a los jóvenes ante la frustración y que preste atención al consumo de sustancias y las adicciones comportamentales.

Por su parte, Marina Fernández Andújar, profesora de Neuropsicología en la misma institución, ha comentado que la pandemia aceleró la digitalización entre los jóvenes sin un enfoque cuidadoso. A su juicio, esta falta de regulación y el modelo de negocio de los gigantes tecnológicos han contribuido al deterioro de la salud mental de los adolescentes, presentando cifras alarmantes. Fernández subraya que estas plataformas ven a los jóvenes como clientes potenciales para toda la vida, promoviendo comportamientos que generan una especie de dependencia emocional.

Añade que el uso excesivo de pantallas puede activar predisposiciones genéticas, aunque no constituye la causa principal de los problemas relacionados con la salud mental. Asimismo, distingue claramente entre recursos digitales y las redes sociales, sugiriendo que estas últimas pueden estar directamente relacionadas con el aumento de la ansiedad, la depresión y otros trastornos, derivados de la presión estética, la falta de sueño y el deterioro de los lazos emocionales.

Jason Delgado Taganovich, responsable del Servicio de Atención Psicológica de la UAO, ha estado observando un incremento en los problemas emocionales entre los estudiantes durante los últimos tres años. Asegura que la mayor parte de estos problemas están vinculados a la autoexigencia y el perfeccionismo que los jóvenes enfrentan en su entorno académico, así como a factores más amplios como la desintegración del núcleo familiar y los efectos negativos de las redes sociales.

Delgado subraya que los jóvenes tienen cada vez más dificultades para establecer amistades verdaderas, optando por relaciones que son, a menudo, tóxicas o superficiales. Afirma que es esencial contar con una red de apoyo sólida y afectuosa. “Los humanos no somos islas; somos seres inherentemente sociales. Enfrentando las exigencias de una sociedad autosuficiente, debemos recordar que nuestra debilidad es también una parte de lo que nos hace humanos, y que la ayuda mutua es crucial”, concluye.