• lunes 03 de octubre del 2022

Fiscalía sostiene 13 años de prisión para el acusado de dejar fallecer a su pareja en Manresa (Barcelona)

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La defensa sostiene la absolución y, en el caso de condena, que se le coloque el "fallo insuperable"

BARCELONA, 13 Sep.

La Fiscalía sostiene la pena de 13 años de prisión para el acusado de dejar fallecer a su pareja en Manresa (Barcelona), si bien ha retirado la pena opción alternativa de cinco años de prisión por presunto homicidio por imprudencia grave y la multa de 1.800 euros por presunta omisión del deber de socorro que se le deseaba utilizar.

Así lo ha manifestado este martes a lo largo de la segunda y última sesión del juicio en la Audiencia de Barcelona, al paso que la defensa del acusado mantuvo la absolución y, en el caso de condena, que se le coloque el "fallo insuperable" --hecho que lo excluiría de compromiso criminal--, en tanto que el acusado creía que se recobraría y ignoraba que su no actuación podría ocasionarle la desaparición.

Los hechos sucedieron en el mes de diciembre de 2018 en Manresa (Barcelona), y el acusado defendió en la primera sesión del juicio que la mujer "no deseaba atención médica", fundamento por el que no llamó antes a emergencias.

La mujer estuvo encamada tres meses antes de fallecer, y el acusado explicó que no iban al médico pues ella afirmaba que era médico y ahora se cuidaba, y se negaba a ir y a dejarse asistir por otra gente.

La pareja vivía en una vivienda "descuidada y que olía mal" --según apuntaron los presentes en el juicio--, y el acusado explicó que él deseaba adecentar la vivienda, pero se fatigaba, se encontraba impotente, como colapsado, en sus expresiones.

La mujer murió gracias a un shock séptico provocado por múltiples úlceras y llagas inficionadas por todo el cuerpo, aparte de una esencial pérdida de tejidos y larvas en el pelo.

La defensa, en sus reportes finales, ha expuesto que "el acusado no deseaba matar a la víctima o lesionarla, no tenía ninguna maldad en hacerle daño", y ha manifestado que vivían en mugre por el hecho de que el hombre tenía un trastorno mental y síndrome de Diógenes no diagnosticado.

El letrado ha manifestado que los presentes que conocían a la víctima afirman que era un individuo fuerte, capaz, que afirmaba que era médico, que tomaba sus resoluciones y que desde el fallecimiento de su madre se había transformado en un individuo particular, diferente y que había perdido el contacto con familiares y amigos.

Asimismo, explicó que el acusado llamó a emergencias: "¿Un individuo que desea realizar daño y que logra su propósito por su inacción, llamaría?", y expresó que los Servicios Sociales fueron conocedores del caso --por el hecho de que exactamente el mismo acusado les informó-- y que, siendo conocedores del caso con causantes de peligro, no volvieron a entrar en contacto con la pareja.

Durante sus reportes finales, el fiscal ha asegurado textualmente que el acusado y la víctima vivían en una vivienda que se encontraba llevada a cabo "una genuina pocilga y que la mujer decidió abandonarse por vergüenza".

Sin embargo, el letrado ha manifestado que el hombre quizás no vio ciertas llagas en el cuerpo de la mujer, pero sí que podía haber visto las llagas en los pies, las larvas en el pelo y ver el fragancia que desprendía el cuerpo: "Eran rastros mucho más que suficientes a fin de que el acusado adoptase otra conducta".

Asimismo, ha asegurado que el hombre no posee ninguna patología mental ni síndrome de Diógenes: "En las viviendas de la gente con síndrome de Diógenes es imposible ingresar en la vivienda por la acumulación de bazofia o periódicos o gacetas. Esa casa se encontraba llevada a cabo un asco, pero síndrome de Diógenes no había".

El fiscal ha aseverado que el acusado "se encontraba completamente preparado para entender lo que frente sus ojos se se encontraba generando y tenía la aptitud para accionar", y ha manifestado que la relación de seguridad entre los dos provoca que su conducta sea mucho más grave.

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