BARCELONA, 5 de noviembre. La actividad crucerista en el Puerto de Barcelona durante 2024 ha dejado una huella económica significativa, alcanzando los 1.236 millones de euros, según un informe reciente que destaca el impacto de este sector en la ciudad. Con 2,8 millones de cruceristas, la facturación diaria fue de 3,4 millones de euros, es decir, cada turista contribuyó con un promedio de 436 euros al desarrollo local.
El estudio, titulado 'Impacto económico de la actividad crucerista en Barcelona (2024)', fue presentado por el catedrático Jordi Suriñach y es el resultado de una colaboración entre el Puerto de Barcelona y la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA). Su análisis profundiza en cómo el turismo de cruceros aporta no solo a la economía directa, sino también a la indirecta a través de empresas locales que se benefician del aumento de la demanda.
El desglose de los ingresos revela que aproximadamente 668,3 millones de euros provienen de gastos directos de turistas y tripulaciones, mientras que 567,5 millones se deben a impactos secundarios relacionados con este sector. Mar Pérez, responsable de cruceros en el Puerto de Barcelona, ha resaltado cómo esta industria impulsa otros sectores, como el suministro de alimentos y servicios médicos para la tripulación, beneficiando a las empresas catalanas.
A nivel global, la actividad de cruceros representó una valiosa contribución de 707 millones de euros al producto interior bruto (PIB), promediando 249 euros por crucerista, además de generar 9.511 empleos en toda Catalunya. En Barcelona, que acoge el 70% del impacto total, esta actividad generó 855 millones de euros, con un impacto diario de 2,3 millones de euros.
El PIB de la ciudad se vio beneficiado en 498 millones de euros, mientras se crearon 6.693 puestos de trabajo en la urbe. Cada crucerista que desembarcó en el Puerto de Barcelona supuso una facturación de 302 euros y aportaciones al PIB de 176 euros. De los 2,8 millones de cruceristas, el 78% (2,2 millones) exploraron la ciudad, aunque solo un 21% optó por pasar la noche, con una estancia media de 2,8 noches.
Las estadísticas revelan que se realizaron alrededor de 3,7 millones de movimientos de pasajeros, un aumento del 16,5% comparado con 2019. Entre los turistas, predominan los estadounidenses (28,5%), quienes tienen el mayor gasto medio, alcanzando los 307 euros por cada persona por noche, considerando alojamiento, comidas, actividades recreativas y gastos de transporte interno.
En términos fiscales, la actividad de cruceros aportó 154,2 millones de euros al Gobierno, con 94,8 millones destinados a la Generalitat y 11,9 millones al Ayuntamiento de Barcelona, alcanzando un total de 261 millones de euros recaudados.
Por su parte, Alfredo Serrano, director de CLIA, ha expresado su preocupación por el aumento de la tasa turística, actualmente en discusión en el Parlament, que podría causar dificultades a las familias de ingresos medios, al prever que cada persona podría llegar a pagar hasta 15 euros por realizar actividades que, según él, generan más beneficios que inconvenientes para la ciudad.
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