En un análisis reciente, los expertos han señalado que el comportamiento de los consumidores ha evolucionado drásticamente desde la pandemia de Covid-19. Este cambio ha llevado a una creciente tendencia hacia el gasto en experiencias y servicios, lo que ha permitido que la práctica de los precios dinámicos, que inicialmente se encontraba en sectores tradicionales como el turismo, se expanda hacia nuevos ámbitos como conciertos y espectáculos.
El profesor Carlos Moreno de la UOC destaca que aunque los precios dinámicos tienen una larga historia en la aviación, el transporte y la hotelería, ahora se aplican en la esfera cultural y del entretenimiento. Esto ha sido impulsado por un renovado aprecio por las experiencias en vivo, tras largos períodos de restricciones sociales, ya que muchas personas ven ahora estos eventos como un medio para fortalecer conexiones sociales y reintegrarse en la comunidad.
Moreno menciona que la transformación en las prioridades de consumo ha llevado a un mayor énfasis en experiencias memorables, como conciertos y festivales, en lugar de en bienes materiales. Esto puede verse reflejado en cómo los sitios de venta de entradas han comenzado a adoptar precios dinámicos para eventos de alta demanda, como los espectáculos de artistas internacionales, donde los precios a menudo superan los valores inicialmente anunciados.
A pesar de esto, el profesor Moreno advierte que la aplicación de precios dinámicos no es uniforme, ya que comúnmente se reserva para aquellos eventos donde la demanda claramente excede la oferta. Con el avance de la inteligencia artificial y la digitalización, estas prácticas se han vuelto más comunes en sectores que antes no las empleaban, facilitando la capacidad de medir la demanda y ajustar los precios de manera más efectiva.
El economista Gabriel Izard de la UAB complementa esta idea, explicando que el acceso mejorado a datos sobre costos y comportamientos del consumidor ha hecho posible que las empresas implementar sistemas de precios dinámicos para maximizar sus ganancias. Sin embargo, esta tendencia no está exenta de controversia y preocupación por parte de organizaciones de consumidores.
Eduardo Martín, presidente de la Unió de Consumidors de Catalunya, resalta la función crucial de las asociaciones de consumidores en este contexto, enfatizando la importancia de educar y proteger a los consumidores sobre los cambios en el entorno de consumo. Martín aboga por la formación y la información como pilares esenciales para ayudar a las personas a navegar en esta nueva realidad de consumo.
Si bien Martín reconoce las potenciales ventajas de los precios dinámicos, como la mejor asignación de recursos y la posibilidad de precios más accesibles en momentos de baja demanda, también apunta los peligros de esta práctica. Señala la riesgo de discriminación algorítmica, que podría resultar en precios diferentes según la localidad o el historial de compras del consumidor, así como la creación de una falsa sensación de urgencia que podría forzar decisiones de compra apresuradas.
La creciente adopción de precios dinámicos ha suscitado críticas y, en algunos casos, ha llevado a regulaciones por parte del Gobierno. Recientemente, se introdujeron modificaciones en la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, que impiden el aumento de precios en situaciones de emergencia. Además, un nuevo decreto está en proceso para establecer precios máximos en circunstancias excepcionales de alteración en la oferta y demanda.
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