Durante el puente de la Purísima, el Servei català de Trànsit (SCT) anticipa un escenario de "movilidad atestada", con la proyección de que cerca de 450.000 vehículos abandonen el área metropolitana de Barcelona entre este viernes y el sábado por la tarde.
Ramon Lamiel, director del SCT, ha descrito esta situación como una "operación especial" inusual, dado que es el primer fin de semana largo desde la temporada estival. Las expectativas son altas, y se espera que el flujo de tráfico se incremente notablemente.
En el día previo al inicio del puente, ya se empezó a notar un aumento en los desplazamientos, con un registro de 45 incidentes en solo siete horas. Lamiel indicó que esta tendencia es típica de la época, destacando la participación de vehículos comerciales ligeros en varios de estos incidentes.
El tráfico aumentó un 2,5% el jueves, aunque se prevé que los niveles más altos se alcancen entre mediodía y las tres de la tarde del viernes. Las carreteras N-230 hacia la Vall d'Aran, C-28, C-14, C-16, C-17 y N-280 son las que se verán más afectadas.
Particularmente, Lamiel mostró su preocupación por la situación en las carreteras C-16 y C-17. En la C-16, se retirarán carriles de adelantamiento y se cerrarán algunas entradas para mitigar el efecto embudo. En la C-17, se anticipan problemas en las salidas hacia el norte, influenciadas por la actividad en las estaciones de esquí y ferias navideñas en localidades como Vic y Espinelves.
Para facilitar el tránsito, se implementarán medidas en la C-25 que gestionarán el desvío del tráfico a rutas alternativas.
En cuanto al retorno tras el puente, Lamiel advirtió sobre la posibilidad de congestiones, especialmente el lunes por la tarde. Las vías del norte de Catalunya y puntos de acceso como la AP7 N entre Vilafranca y Barcelona, así como tramos de la A-2, se espera que sean críticas en términos de tráfico.
Las estrategias para reducir los embotellamientos durante el regreso incluirán restricciones en carriles de adelantamiento y limitaciones de acceso a las vías principales del norte. Se habilitarán también carriles adicionales en la AP7, tanto en la dirección norte entre Llinars y Montornès como en el sur entre Vilafranca y Molins de Rei.
Este viernes por la tarde y el domingo también se impondrán limitaciones a los vehículos pesados entre Vilafranca y Sant Celoni. Se prevé que el mayor punto de congestión ocurra a las 19 horas del lunes.
El control del tráfico se reforzará con la utilización de dos helicópteros y tres vehículos con radar. Además, los Mossos d'Esquadra han establecido un plan de vigilancia que incluye 910 controles y el despliegue de 1.425 agentes para monitorear la velocidad y la seguridad vial, con especial atención a las carreteras en áreas de montaña y eventos festivos locales.
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