• viernes 3 de febrero del 2023

Víctimas del 17-A recriminan la "falta de acompañamiento" de las autoridades en el quinto aniversario

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El padre del niño de tres años fallecido no asiste al homenaje por la "hipocresía" de los políticos

BARCELONA, 17 Ago.

Cinco víctimas del atentado de La Rambla de Barcelona del 17 de agosto de 2017 han explicado que no se han sentido apoyados por la parte de las gestiones catalanas ni del Gobierno central, y afirman que les "persigue el estruendos de la furgoneta" cinco años después.

Tres de las víctimas, que estaban paseando por los laterales de La Rambla en el momento en que sucedió el atropello masivo, han reprochado la "falta de acompañamiento" por la parte de las gestiones y han asegurado que la sentencia las reconoce como víctimas y que sufren agobio articulo-traumático.

En una entrevista a Europa Press, el padre de Xavi, el niño de tres años que murió arrollado por la furgoneta en La Rambla, Javier Martínez, dijo que recibieron poca asistencia y que "se debe buscar la realidad de lo que pasó".

"Ningún político ni institución vino a procurarnos. Si he hablado con ellos fué pues he ido yo a procurarles. No les atrae, no desean entender la realidad. Nos han olvidado", ha lamentado.

Martínez ha asegurado que no ha asistido al quinto acto de homenaje de los atentados de La Rambla pues se ha agotado "de la hipocresía, de realizar el pena, de los políticos y de la mala atención".

"Me he fatigado de que no hayan hecho nada. Quiero acción, que me llamen para realizar cosas. Me hubiese dado gusto que la desaparición de mi hijo hubiese servido para prosperar protocolos. No deseo verles la cara ni entender nada de la hipocresía", ha zanjado.

Ha sugerido a la gente con una experiencia afín que procuren asistencia sicológica y abogados desde un primer instante: "Es primordial a lo largo de los primeros meses desplazar las demandas y recibir atención médica y sicológica, pues si no tras un año te comentan que se pasó el período y no te reconocen como víctima".

Otra víctima del atentado, Miguel López, en silla de ruedas por un incidente previo, explicó en una entrevista a Europa Press que paseaba con su hija por La Rambla en el momento en que escuchó chillidos y vio venir la furgoneta hacia ellos: "Desde el primer instante supe que era un atentado, lo tenía muy, muy claro".

Ha expresado que a lo largo de los segundos siguientes al paso de la furgoneta padeció "una suerte de terror y de frialdad", y intentando de huír del rincón terminó en un hotel próximo al mercado de la Boqueria, en el que se refugiaron muchas otra gente.

López ha complacido el ademán de una mujer del mercado que le dio un melocotón a su hija para sosegarla, a la recepcionista del hotel que les dejó ocultarse en una habitación y a otro joven que les llevó en taxi a él y a su hija hasta su casa, donde "comenzó el otro martirio".

"Al comienzo se encontraba como en una nube, con adrenalina, en bucle oyendo el estruendos del motor de la furgoneta que viene hacia ti. Pegaba saltos en cama mientras que dormía. Días después estuve como flotando, asimilando todo cuanto habíamos vivido. Después me vine abajo, solo lloraba, y solicité asistencia sicológica. Esto no lo puedes olvidar jamás, no hay día en que tienes que meditar en ello, vives con eso, es como una herida", explicó.

Ha asegurado que antes del atentado había presenciado otros accidentes, y ha manifestado: "Son cosas duras, pero no es exactamente lo mismo. No es exactamente lo mismo ver a alguien que mata y ver las secuelas y ese horror. Verte perdido y meditar qué pasará".

Ha calificado de nulo el acompañamiento recibido por la parte de las gestiones y los políticos: "Que prosigan realizando lo que deseen, pero que se saquen de una vez la palabra de víctimas de su boca. Olvidaros o realizar algo. Eres víctima por estar allí y además de esto eres víctima de la burocracia".

"No deseo que me hagáis la ola, ¿qué necesidad tengo de que me la hagáis? Simplemente deseo oír que estáis aquí, que nos ayudáis", ha zanjado.

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