Cataluña prevé vender 7 millones de rosas en Sant Jordi, con aumento en costes por conflictos internacionales
Se estiman unas ventas de aproximadamente 7 millones de rosas en Cataluña durante la festividad de Sant Jordi, que tendrá lugar el próximo 23 de abril. La cifra, ligeramente inferior a la del año pasado, refleja una mayor participación en la celebración, aunque sin superar los registros previos.
Este incremento en la asistencia se vincula a una intensificación en las actividades culturales y comerciales que rodean la festividad. La comercialización de rosas, principal símbolo de la jornada, se realiza principalmente a través de Mercabarna-flor, que proyecta la venta de más de 2,3 millones de estas flores. Los costes de producción, sin embargo, enfrentan presiones externas, como los efectos de conflictos internacionales y las variaciones en precios de suministros en países clave.
El aumento estimado en el coste de las rosas en torno al 6%, derivado de las tensiones en Irán y las subidas salariales en Colombia, principal proveedor, impactará de manera marginal en el precio final para el consumidor, que apenas verá un incremento del 2%. Esto mantiene la tradición de una festividad accesible para la población.
Desde un punto de vista político, la celebración de Sant Jordi en Cataluña continúa siendo un símbolo de identidad cultural y autonomía. La promoción de las actividades culturales y comerciales en la región se enmarca en el contexto de un proceso de reafirmación cultural, que en ocasiones ha estado marcado por tensiones con el Estado central y debates sobre el uso del catalán y la celebración de tradiciones propias.
Las perspectivas futuras apuntan a una festividad que, a pesar de los desafíos económicos internacionales, mantiene su carácter de tradición arraigada en la sociedad catalana. La creciente participación en actividades culturales y el impulso a la producción local de libros y flores refuerzan su importancia como elemento de cohesión social y cultural en la región.
En resumen, Sant Jordi continúa siendo un evento de gran relevancia en Cataluña, donde la tradición y la economía local se entrelazan en un contexto político que refuerza la identidad regional, adaptándose a los cambios globales.