El 95% de especies microbianas contienen genes para degradar plásticos
Un estudio internacional revela que más del 95% de las bacterias y arqueas poseen genes que les permiten descomponer plásticos, tanto naturales como sintéticos. La investigación, coordinada por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), involucra también a La Salle-URL, la Universidad de Turku en Finlandia y el Institute of Science Tokyo en Japón. Este hallazgo aporta datos clave sobre la capacidad adaptativa de los microbios en diferentes entornos ecológicos.
La investigación se enmarca en el proyecto MicroWorld, que ha desarrollado la base de datos más completa sobre biodegradación microbiana de plásticos hasta la fecha. La base, llamada PDCOG, recopila más de 625.000 proteínas potencialmente degradadoras de polímeros, clasificadas en 51 grupos ortológicos. Los datos muestran que estos genes están distribuidos globalmente y su presencia varía en función de las condiciones ecológicas locales.
Los hábitats como suelos y ecosistemas endolíticos presentan un enriquecimiento notable en enzimas degradadoras. Esto indica una adaptación ecológica específica que favorece la biodegradación en esos ambientes. La capacidad de los microbios para transformar plásticos está claramente influida por las presiones del entorno, lo que abre vías para explorar soluciones tecnológicas basadas en estos mecanismos naturales.
Desde una perspectiva política, estos hallazgos refuerzan la necesidad de políticas que fomenten la protección y restauración de ecosistemas, considerando su papel en la biodegradación de residuos plásticos. La regulación de residuos y la inversión en investigación sobre biodegradación natural pueden ser estrategias clave para abordar la crisis de residuos en Cataluña y Europa.
El conocimiento generado puede orientar futuras políticas ecológicas y tecnológicas, promoviendo el desarrollo de materiales biodegradables y prácticas sostenibles. La adaptación microbiana, vista como una solución natural, se convierte en un recurso que puede complementar las acciones políticas y regulatorias existentes.
En un contexto donde la gestión de residuos plásticos sigue siendo un desafío global, estos descubrimientos ofrecen una perspectiva optimista. La investigación apunta a que, mediante la comprensión de los mecanismos naturales, será posible diseñar soluciones más eficientes y respetuosas con el entorno, en línea con las agendas ecológicas europeas y catalanas.