Más de 540.000 vehículos abandonan Barcelona en la segunda fase de la operación salida de Semana Santa
Durante la segunda fase de la operación salida de Semana Santa, más de 540.700 vehículos, aproximadamente el 97% del volumen previsto, salieron del área metropolitana de Barcelona desde las 8 de la mañana de este jueves hasta la misma hora del viernes. El Servei Català de Trànsit (SCT) informó que el pico de congestión se alcanzó a las 12:30 horas del viernes, acumulando 81 kilómetros de retenciones, cifra que representa una reducción del 18% respecto al año anterior.
Este aumento en la movilidad refleja las decisiones políticas y sociales en torno a la gestión de las restricciones y la recuperación de la actividad económica tras los años de pandemia, que han influido en la planificación de las vacaciones y desplazamientos. La coordinación entre administraciones y las medidas de control en las carreteras catalanas evidencian un esfuerzo por equilibrar la seguridad sanitaria con la necesidad de movilización social.
El principal incidente que generó retenciones fue un accidente múltiple en la AP-7 a la altura de Olèrdola, que restrinió dos carriles en dirección Tarragona y provocó retenciones desde Sant Sadurní d'Anoia. Afortunadamente, el Sistema d'Emergències Mèdiques (SEM) trasladó a tres heridos leves al Hospital de Sant Camil, minimizando las consecuencias humanas del siniestro. Para aliviar la situación, desde las 10 horas se habilitó un carril adicional en sentido contrario en la misma autopista, entre Martorell y Banyeres del Penedès.
En otras zonas, las retenciones afectaron tramos de la C-16 en Berga y Cercs, así como en la C-17 en Ripoll, además de las principales vías hacia zonas de playa, como la C-35 y la C-65 en Llagostera. La N-II, entre Tordera y Vidreres, y la C-32, entre Castelldefels y Sitges, también registraron congestiones. La gestión de estas incidencias refleja la necesidad de una planificación coordinada ante un volumen de desplazamientos que se prevé supere los 590.000 vehículos en la operación retorno, especialmente el lunes, día en que se anticipa la mayor afluencia hacia Barcelona.
Este proceso de movilidad coincide con un contexto político marcado por debates sobre la gestión de infraestructuras y recursos públicos, en un momento en que las decisiones sobre la recuperación económica y social están en el centro del escenario. La planificación de las operaciones de tráfico durante periodos vacacionales se ha convertido en un reflejo de las prioridades y capacidades de las administraciones catalanas ante los desafíos actuales.
En un contexto más amplio, la movilidad durante esta Semana Santa evidencia la tendencia hacia una recuperación paulatina de los desplazamientos en Cataluña, tras años de restricciones y confinamientos debido a la pandemia. La gestión eficiente y la coordinación entre distintas administraciones son clave para garantizar una movilidad segura y fluida, en un escenario donde la economía y la cohesión social dependen en buena medida de la conectividad vial.