Qué hay detrás del empleo verde para mayores de 50 años en Catalunya
Un estudio de SAVIA y Fundación Endesa sitúa el empleo verde en más del 20% en Catalunya y ve oportunidades para los mayores de 50.
Catalunya es uno de los territorios donde el empleo verde tiene más peso, con más del 20% del total, según datos de la OCDE. Así lo señala un estudio elaborado por SAVIA, proyecto de la Fundación Endesa en colaboración con la Fundación Máshumano, que identifica en la transición ecológica una oportunidad para los profesionales mayores de 50 años.
El informe, titulado 'Activar la experiencia: Oportunidades de empleo y emprendimiento senior en la economía verde', pone el foco en un problema concreto: el acceso. Casi la totalidad de los seniors encuestados trabajaría en este ámbito, pero solo un 3% ha recibido formación específica. La brecha, por tanto, no es de interés sino de capacitación.
El contexto laboral explica la urgencia. Según la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre de 2026, publicada por el INE, hay 767.000 personas mayores de 50 años en paro en España, lo que supone el 30% del total de desempleados. Son cifras que obligan a repensar las políticas de reinserción dirigidas a este colectivo.
Las previsiones del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) apuntan a la creación de hasta 560.000 puestos de trabajo verdes en España en 2030. Para que ese potencial se traduzca en empleo real, el reto pasa por diseñar itinerarios formativos que combinen las nuevas competencias técnicas con la experiencia acumulada de los trabajadores senior.
Más de un 90% de las personas consultadas se mostró dispuesta a cambiar de sector y a formarse para reincorporarse al mercado laboral. Este dato introduce un matiz relevante: la disposición al cambio existe, y lo que falta son mecanismos eficaces de acompañamiento que la hagan viable.
El responsable de Empleo y Emprendeduría Verde de la Fundación Endesa, Carlos Mur, sostiene que la transición ecológica debe ser también una oportunidad para el talento senior, ya que la transformación productiva exige nuevas competencias, pero también experiencia, conocimiento y capacidad de adaptación. La cuestión de fondo es si las administraciones y las empresas integrarán esta perspectiva en las políticas de formación y contratación de los próximos años.