Ros (UGT) sitúa la huelga del 11N contra todos los partidos y pide legislar sobre salarios y vivienda
Camil Ros (UGT) defiende la huelga del 11N contra todos los partidos y reclama legislar sobre salarios y vivienda antes del 29N.
El secretario general de UGT Catalunya, Camil Ros, ha afirmado que la huelga general del 11 de noviembre va dirigida contra el conjunto de los partidos políticos. Según él, la movilización debe servir para que la mayoría que surja de las elecciones generales legisle sobre salarios, vivienda y coste de la vida. Las declaraciones se produjeron este viernes en Barcelona, durante la presentación de un análisis sindical sobre la evolución de salarios y precios en la última década.
El análisis que acompañó la comparecencia recoge cifras concretas. Entre 2015 y 2025, los salarios han subido un 30%, mientras que el alquiler ha crecido un 60% y la compraventa de vivienda un 96%. Ros considera que esta brecha justifica la protesta y la presenta como una huelga «para las personas y para la vida». El dirigente sindical percibe además un clima de movilización comparable al que siguió a la crisis de 2008.
El contexto político es clave para entender el mensaje. Ros sostiene que el Gobierno no ha hecho «suficiente» durante la legislatura, pero rechaza que la falta de una mayoría parlamentaria sea una excusa válida. En su argumentación, el bloque de derechas ha votado de forma dividida en los decretos de vivienda aprobados en octubre: PNV y Coalición Canaria por un lado, y PP y Vox por otro. Ros ha criticado especialmente a Junts por lo que considera una alineación con las posiciones de PP y Vox, que ha frenado iniciativas previas como la reducción de la jornada laboral.
La huelga tiene también un componente de presión sobre la negociación colectiva. Ros ha recordado que el convenio estatal permanece bloqueado desde 2025, por lo que la protesta se dirige también contra las patronales, a las que acusa de falta de voluntad negociadora. Al mismo tiempo, ha pedido que no se debata la legalidad de la convocatoria, un punto que suele generar controversia en este tipo de movilizaciones.
El calendario electoral añade una dimensión adicional. Con elecciones generales previstas para el 29 de noviembre, Ros considera que la huelga llega en un momento oportuno para influir en la campaña y en el posicionamiento de los partidos sobre cuestiones sociales. Su apuesta es que, dentro de la libertad de voto, el resultado permita aprobar medidas sobre salarios, pensiones y control de precios de los bienes básicos.
La convocatoria del 11N se sitúa así en la intersección entre la conflictividad laboral y el debate sobre la capacidad de las mayorías parlamentarias para afrontar la vivienda y el coste de la vida. El desenlace dependerá tanto de la respuesta social a la huelga como de la composición del futuro Congreso, un factor que determinará qué reformas laborales y de vivienda son viables en la próxima legislatura.