Seat y Cupra reducen un 59% su beneficio operativo hasta septiembre por la presión del eléctrico
Seat y Cupra reducen un 59% su beneficio operativo hasta septiembre por la expansión del eléctrico, la competencia y la inestabilidad geopolítica.
Seat y Cupra cerraron los tres primeros trimestres del año con un resultado operativo de 6 millones de euros, un 59,3% menos que en el mismo periodo de 2024. Las ventas alcanzaron los 11.100 millones, un 1,2% menos. La compañía, con sede en Martorell, atribuye el retroceso a la fuerte subida de las ventas de vehículos eléctricos, a una competencia cada vez más intensa y a la inestabilidad geopolítica.
Qué hay detrás de la caída de beneficios. El problema no es que el eléctrico se venda poco, sino que se vende demasiado deprisa para lo que resulta rentable. Hoy los coches eléctricos todavía no igualan los márgenes de los modelos de combustión, que son los que más dinero generan. Mientras tanto, la empresa debe compensar esa diferencia con la pérdida de ingresos de los modelos más rentables.
La presión financiera tiene también un componente de inversión. El lanzamiento de los eléctricos de Cupra ha exigido campañas y la entrada en nuevos mercados, un gasto que pesa en la cuenta de resultados a corto plazo. A ello se suma un factor menos visible: otras marcas del Grupo Volkswagen también han cumplido antes de lo previsto los objetivos de emisiones, lo que reduce el valor de los créditos de CO2 que Seat podía vender internamente.
En el plano interno, el vicepresidente de Finanzas, Patrik Andreas Mayer, ha advertido de que la baja rentabilidad y la débil generación de caja comprometen la capacidad de inversión futura. La dirección anuncia una revisión rigurosa de todas las inversiones previstas y una disciplina estricta de costes. Para la plantilla y para el tejido industrial catalán, esta decisión es clave, porque condiciona la carga de trabajo de la planta de Martorell.
La empresa defiende, con todo, su hoja de ruta. Cupra entregó más de 250.000 vehículos entre enero y septiembre, y el modelo Raval acumula más de 51.000 pedidos desde su llegada al mercado en abril. La compañía también prevé entrar en Oriente Medio, un paso hacia una presencia verdaderamente global. Martorell, según la dirección, busca alcanzar la plena capacidad productiva y asegurar una plataforma adicional.
La perspectiva es, por tanto, exigente. Más allá de 2026, la propia empresa reconoce un contexto difícil. La clave será si la apuesta por el eléctrico logra mejorar sus márgenes antes de que la presión competitiva y los costes de transición erosionen de forma definitiva la capacidad industrial de Seat y Cupra en Cataluña.