Albert Velasco advierte sobre el peligro de que Sijena se transforme en un "cementerio" de obras si se procede a su traslado.
Barcelona, 30 de marzo. En un giro significativo en el debate sobre el patrimonio cultural, el historiador del arte Albert Velasco ha publicado su reciente obra, 'Les pintures de Sixena. Un foc que encara crema' (Pòrtic). En este libro, Velasco examina el tormentoso proceso legal que rodea a las emblemáticas obras y advierte sobre la posibilidad de que Sijena se convierta en un destino fatídico para estas valiosas pinturas si se trasladan desde el Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC).
Durante una entrevista concedida a Europa Press, el reconocido conservador de arte, originario de Lleida, enfatizó las serias consecuencias que podrían derivarse de los informes técnicos. Velasco describió las pinturas murales como "un enfermo terminal" en un hospital de cuidados paliativos, sugiriendo que su traslado podría significar su inevitable destrucción: "Es preocupante que el lugar de origen de estas obras se convierta en su tumba".
El texto detalla la historia de las pinturas, que se remontan al siglo XIII, y el esfuerzo de rescate llevado a cabo por el arquitecto y artista Josep Gudiol, quien ha sido objeto de críticas injustas tras el incendio de la iglesia de Huesca en 1936. Velasco sostiene que se debería honrar su memoria en las poblaciones de La Franja. Sin embargo, el libro también documenta las tensas negociaciones con las monjas sanjuanistas y el complejo litigio político judicial que culminó con una decisión del Tribunal Supremo dictando el traslado de las pinturas al Monasterio de Santa María de Sijena.
El historiador ha afirmado que, desde el punto de vista de la conservación, dicho traslado es impracticable sin causar serios daños a las pinturas. Velasco subraya que no existen precedentes de una operación similar en un contexto patrimonial normal, y muestra su preocupación por cómo en el proceso judicial se ha priorizado la propiedad sobre la conservación efectiva de estos bienes culturales.
“Si una sentencia no se puede llevar a cabo porque implica arriesgar el patrimonio, lo razonable es que no se ejecute”, ha comentado Velasco, quien enfatiza que la responsable transmisión de estas obras a las futuras generaciones es una obligación. Aprovechó la ocasión para aplaudir la valiente acción judicial emprendida por cinco exconsellers de la Generalitat.
Además, ha destacado que todos los expertos implicados han coincidido en que el traslado implica riesgos irreparables y ha mencionado la solicitud del MNAC para una evaluación de riesgos, en contraste con el tratamiento distinto de otras obras, como las 'pinturas profanas', que regresarán a Sijena porque no fueron afectadas por el incendio.
Por otro lado, Velasco criticó al Instituto Patrimonial Cultural de España (IPCE) por su falta de respuesta sobre las pinturas murales, resaltando que su silencio puede deberse a un deseo del Ministerio de Cultura de evitar un conflicto con la comunidad autónoma. “El ministro Ernest Urtasun y el secretario de Estado Jordi Martí siempre cargarán con esta responsabilidad”, añadió.
El historiador también expresó su preocupación por la inacción del Ministerio de Cultura – miembro del patronato del MNAC – alegando que este busca mantener un perfil neutral ante los conflictos patrimoniales, lo cual considera inaceptable, dado que está en juego el futuro de una obra de tal relevancia histórica.
Velasco consideró alarmante que ni la Generalitat ni el MNAC hayan recurrido ante el Tribunal Constitucional, lo que podría haber sido un paso previo a llevar este asunto hasta instancias europeas. Criticó la falta de iniciativa, especulando que si otros partidos, como ERC o Junts, hubiesen estado en el poder, la situación probablemente sería diferente.
Además, enfatizó que las condiciones del Monasterio de Santa María de Sijena son deficientes en comparación con las del MNAC, especialmente en cuanto al clima, que es crucial para la conservación de las pinturas. Se cuestionó la infraestructura que se habilitaría para el cuidado de las obras, sugiriendo que podría ser necesario construir un nuevo edificio para albergarlas adecuadamente.
Por último, Velasco propuso que una opción viable sería crear una reconstrucción digital de las pinturas y los techos islámicos, similar a lo realizado en las iglesias de Taüll, lo que podría ofrecer una experiencia estética enriquecedora sin arriesgar las piezas originales. El historiador, por ahora, anticipa un desenlace incierto para este proceso, con la posibilidad de que surjan escenarios inesperados, como la intervención de la policía para proteger el patrimonio durante el traslado.