Illa recupera la tradición de la chocolatada en Sant Jordi tras 17 años
El president de la Generalitat, Salvador Illa, ha organizado una recepción institucional en el Palau de la Generalitat con motivo de Sant Jordi, reintroduciendo la chocolatada en el Pati dels Tarongers tras 17 años de ausencia. La iniciativa, que cuenta con la participación de cerca de 300 representantes políticos, culturales y sociales, busca fortalecer la imagen institucional en un día de gran significado simbólico y cultural para Catalunya. La última chocolatada se celebró en 2006, durante la presidencia de Jordi Pujol, y su regreso responde también a un contexto de recuperación de tradiciones tras las restricciones de la pandemia y el luto oficial por la muerte del papa Francisco.
El acto ha tenido lugar tras la misa en la capilla del Palau, oficiada por el arzobispo de Barcelona y el prior de la capilla, y ha contado con la presencia de figuras relevantes del mundo político, empresarial y cultural, así como miembros de cuerpos de seguridad y representantes del mundo académico. Illa ha destacado en su discurso la importancia de integrar a las personas migrantes en la sociedad, en línea con las prioridades del Govern en materia de integración y derechos.
Desde el punto de vista político, la reunión ha sido una oportunidad para intercambiar impresiones sobre temas de actualidad, como los Presupuestos y el funcionamiento del Consorci d'Inversions, en un día que, aunque de celebración, mantiene su carácter de debate y reflexión institucional. La presencia de opositores y miembros de diferentes formaciones políticas refleja la complejidad del escenario catalán, en un momento de tensión y búsqueda de consensos.
La reactivación de esta tradición también tiene un valor simbólico para la Generalitat, que busca reforzar su imagen institucional y su vínculo con la ciudadanía en un día de alta carga emotiva y simbólica. La chocolatada, además de su componente festivo, simboliza la recuperación de ciertas tradiciones que favorecen el diálogo y la cohesión social en un contexto de polarización política.
De cara al futuro, la Generalitat parece apostar por consolidar estas celebraciones como una herramienta de integración y de fortalecimiento del diálogo entre los diferentes actores políticos y sociales. La intención es que, en próximas ediciones, la celebración mantenga su carácter inclusivo y sirva de plataforma para promover la cultura, la convivencia y los valores democráticos en Catalunya.