Cataluña resuelve 1.288 certificados de ahorro energético en tres años
Desde 2023, la Generalitat de Cataluña ha emitido y resuelto favorablemente un total de 1.288 certificados de ahorro energético (CAE), que representan un ahorro de 830 GWh y un retorno económico cercano a los 105 millones de euros, principalmente en el sector industrial. Este sistema, instaurado en toda España en enero de 2023, busca incentivar inversiones en eficiencia energética mediante la certificación de ahorros verificables y oficiales.
El contexto político en Cataluña, marcado por la gestión autonómica en energías renovables y eficiencia, ha reforzado el impulso a estas medidas como parte de la estrategia de la Generalitat para cumplir con los objetivos europeos de reducción de emisiones y transición energética. La administración autonómica ha priorizado el apoyo a sectores industriales y de transporte, en línea con las directrices nacionales y las políticas europeas de sostenibilidad.
Este sistema de certificados, que reconoce actuaciones como la sustitución de calderas por bombas de calor o mejoras en el aislamiento, tiene como finalidad promover inversiones que contribuyan al ahorro energético y al cumplimiento de compromisos climáticos. Cada certificado equivale a un ahorro anual de 1 kWh, permitiendo verificar y recuperar parte de la inversión realizada en las mejoras.
El análisis sectorial revela que el sector industrial concentra el 34% de las actuaciones y acumula el 85% del ahorro energético total, seguido del transporte con un 27% en actuaciones. El sector residencial y el terciario representan, respectivamente, un 20% y un 19% en número de intervenciones, aunque en el residencial la adopción ha sido más gradual y centrada en climatización eficiente.
En el ámbito político, la apuesta por la eficiencia energética en Cataluña se enmarca en un contexto de mayor autonomía en políticas energéticas, aunque condicionado por la financiación europea y las directrices del Estado español. La gestión de estos certificados refleja un compromiso institucional con la sostenibilidad, aunque enfrenta retos en la implementación y en la movilización de inversiones privadas.
En un marco más amplio, estas acciones se inscriben en la estrategia europea de neutralidad climática para 2050, donde la eficiencia energética y las inversiones en tecnologías limpias son clave para alcanzar los objetivos de reducción de emisiones y transición hacia un modelo energético más sostenible.