Catalunya no ha generado nuevos unicornios en cuatro años, reflejando cambios en el ecosistema emprendedor
Desde 2019, Catalunya no ha visto nacer ningún nuevo 'unicornio', las startups valoradas en más de 885 millones de euros. A cierre de 2025, el número de startups en la región creció un 5,2% respecto al año anterior, llegando a 2.403, pero la creación de empresas con valoraciones millonarias se ha detenido. Este fenómeno coincide con un contexto de incertidumbre económica y cambios en la política europea y española que afectan la inversión en innovación y emprendimiento.
El entorno político en España, marcado por tensiones internas, debates sobre financiación pública y cambios en la regulación, influye en la percepción de riesgo de los inversores. Además, la política catalana, que busca fortalecer su autonomía económica, ha promovido programas de apoyo al emprendimiento, aunque el impacto en la creación de unicornios aún no se ha reflejado. La reducción en la generación de startups con potencial de crecimiento exponencial responde también a un cambio en la cultura empresarial, que prioriza la sostenibilidad y la consolidación a largo plazo.
Expertos señalan que la disminución en la aparición de unicornios no indica una ralentización del ecosistema, sino una maduración que prioriza la creación de empresas con impacto social y estabilidad, en contraste con la mentalidad anglosajona de crecimiento rápido y venta. La competencia internacional, especialmente con empresas estadounidenses, y la restricción en la disponibilidad de capital, contribuyen a este escenario. La comunidad empresarial en Catalunya apuesta ahora por una estrategia de crecimiento más sostenible y de impacto social.
El sector sanitario, junto con tecnologías relacionadas con la inteligencia artificial, continúa siendo uno de los focos principales para las startups catalanas, según datos de Acció. Sin embargo, la región también contempla la posibilidad de que surjan nuevos 'unicornios' en áreas menos esperadas, apoyándose en la resiliencia y adaptación de sus empresas. La cultura empresarial local, que valora la supervivencia y el crecimiento orgánico, sigue diferenciándose del modelo anglosajón.
En el contexto europeo, la política de Unión Europea de potenciar la innovación y la digitalización busca contrarrestar el impacto de crisis económicas y tensiones geopolíticas, como la guerra en Ucrania y las sanciones a Rusia, que afectan la movilidad de capital y talento. A nivel local, la Generalitat continúa impulsando programas de apoyo a startups y capital riesgo para fortalecer un ecosistema que, aunque menos explosivo en creación de unicornios, demuestra una tendencia a la consolidación y crecimiento sostenible a largo plazo.
En suma, la evolución del ecosistema emprendedor en Catalunya refleja un cambio de paradigma: frente a la expectativa de grandes valoraciones en corto plazo, se prioriza ahora la estabilidad, la innovación con impacto social y la adaptación ante un panorama global cada vez más competitivo y complejo.