Casi el 40% de catalanes mantiene contacto con sus seres queridos difuntos según el Barómetro de Justicia
Un 38% de la población catalana afirma mantener conversaciones con sus seres queridos fallecidos, según el último Barómetro de la religiosidad elaborado por la Conselleria de Justicia y Calidad Democrática de la Generalitat. Además, el 47% de los encuestados declara haber rezado en el último año, con porcentajes que varían entre diferentes confesiones religiosas y posiciones agnósticas o ateas. Estas cifras reflejan una presencia significativa de prácticas espirituales en una sociedad que, pese a su tendencia secular, mantiene vínculos culturales y emocionales con tradiciones religiosas y espirituales.
El contexto político en Cataluña se encuentra en un momento de debate sobre la laicidad del Estado y el papel de la religión en la vida pública, impulsado por una historia de movilizaciones y reivindicaciones de mayor autonomía y reconocimiento cultural. La persistencia de prácticas como hablar con difuntos o rezar revela la coexistencia de un tejido social diversificado, donde las creencias tradicionales aún ejercen influencia en la esfera privada, pese a la tendencia hacia la secularización.
El estudio muestra que, además de las prácticas religiosas convencionales, un porcentaje importante de la población recurre a actividades como yoga o meditación, con un 36% de agnósticos y un 30% de ateos practicándolas, lo que refleja una tendencia hacia enfoques espirituales no institucionalizados. La lectura de textos sagrados y la participación en peregrinajes, aunque menos comunes, siguen siendo significativas entre ciertos grupos religiosos, principalmente evangélicos y musulmanes.
Estas prácticas y creencias, que varían en intensidad y forma, sitúan a Cataluña en un escenario donde la espiritualidad y la religiosidad mantienen un papel relevante en la vida cotidiana, a pesar del avance del secularismo y la orientación política que busca consolidar un Estado más laico y neutral en materia religiosa.
El análisis del Barómetro también evidencia la diversidad en las formas de relación con lo espiritual, reflejando una sociedad plural y en proceso de redefinición de sus propios valores religiosos y culturales. La presencia de estas prácticas en un contexto de debates políticos sobre la identidad y el papel de la religión en Cataluña subraya la complejidad de su realidad social.
En un escenario donde las instituciones públicas promueven la laicidad y la igualdad de derechos para todas las confesiones, estos datos muestran que las manifestaciones de espiritualidad siguen formando parte del cotidiano de muchos catalanes, en una muestra de la convivencia entre tradición, creencias personales y un Estado que busca mantener una postura neutral en cuestiones religiosas.