Un docente de educación física de un colegio en la Travessera de Les Corts de Barcelona se enfrenta a un severo futuro penal, con la posibilidad de ser condenado a 45 años de prisión, tras ser denunciado por nada menos que nueve alumnas. Este caso ha dado lugar a un juicio en la Audiencia de Barcelona, donde las jóvenes ratificaron sus graves acusaciones este martes, describiendo un patrón de comportamiento inadecuado por parte del maestro durante el año escolar 2020-2021.
Las pruebas presentadas incluyen declaraciones de las alumnas, quienes, para evitar la confrontación directa, testificaron tras un biombo. Acordaron que el profesor presentaba una actitud "cariñosa" que se manifestaba a través de acercamientos físicos excesivos, abrazos y comentarios inapropiados acerca de su apariencia y vestimenta, en particular sobre las mallas que llevaban puestas.
Una de las testigos reveló que el profesor se dirigió a ella como "un bomboncito" y llegó a tocarla de manera inadecuada mientras ambas se dirigían a recoger material escolar. Asimismo, mencionó un incidente en el que observó al maestro dirigirse a otra estudiante, a quien le ofreció calentarla tras notar que se había envuelto en una manta debido al frío.
Otra alumna corroboró las denuncias, indicando que el docente no solo se acercaba de manera inapropiada, sino que también llegó a tocarla en los glúteos en múltiples ocasiones, afirmando: "Nos tocaba en lugares que no corresponden". Además, recordó cómo el profesor difirió en su trato hacia chicos y chicas, otorgando calificaciones más bajas a los varones mientras a ellas les hacía bromas y demostraba un trato más cercano.
Del mismo modo, se destacó que el profesor fue sorprendido mirando hacia los lavabos femeninos mientras las alumnas se cambiaban, y que la diferencia en su comportamiento hacia las chicas, a quienes llamaba "pibonazo", hizo que algunas de ellas decidieran cambiar su forma de vestir al inicio del curso, optando por ropa más holgada en un intento de evitar su atención.
Madres de algunas de las alumnas también tomaron la palabra en el juicio. Una madre aseguró que su hija le había reportado un trato preferencial hacia las chicas, lo que la llevó a cambiar su aspecto físico y buscar la ayuda de un psicólogo. Otra madre corroboró que, si bien al inicio su hija consideraba al profesor “guay”, con el tiempo comenzaron a compartir experiencias que revelaban un comportamiento inapropiado, lo que las llevó a informar a la dirección del centro educativo.
El testimonio de los padres también fue clave, destacando cómo los comportamientos del profesor parecían "anómalos", a pesar de que muchos de los detalles más graves salieron a la luz solo antes de realizarse la denuncia formal. La madre de una joven dijo que el profesor hacía comentarios sobre cómo se veían en las mallas, contribuyendo a un ambiente incómodo y hostil para sus hijas.
El acusado, por su parte, ha negado todas las acusaciones, tildando de "totalmente falsas" las afirmaciones en su contra. Aseguró que nunca tocó de forma inapropiada a ninguna de las alumnas, y que los trayectos hasta el espacio de almacenamiento del material se realizaban en parejas, siguiendo el protocolo del centro. Además, se explicó que el distanciamiento social por el Covid-19 prohibía cualquier acercamiento físico, lo que contradice las afirmaciones presentadas por las jóvenes.
Al finalizar el interrogatorio, el fiscal planteó la inquietante cuestión sobre cómo es posible que hasta nueve alumnas coincidan en sus relatos de comportamiento inapropiado. El profesor argumentó que estas alumnas pertenecían a un grupo que encontraba difícil adaptarse a las clases.
Como resultado de estos episodios, la Fiscalía solicita una pena de 45 años de prisión, dividida en cinco años por cada uno de los nueve delitos de abuso sexual continuado a menores de 16 años. Además, exige una indemnización de 1.000 euros para cada una de las afectadas, mientras que la defensa del maestro aboga por su absolución total.
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