Una trágica captura en el litoral de Catalunya ha dejado a la comunidad pesquera consternada. Un pescador de Port de la Selva encontró un enorme tiburón peregrino de 7 metros, conocido por ser la especie más grande del Mediterráneo y el segundo más grande del planeta, ya sin vida cuando llegó al puerto.
El incidente ocurrió el pasado jueves y fue informado a las autoridades por el propio pescador, quien se presentó de inmediato con el ejemplar. La Fundació Cram ha confirmado que se trata de una hembra adulta, catalogada como una especie protegida en el catálogo de fauna amenazada en Catalunya. Este tipo de tiburón es conocido por su comportamiento filtrador, nadando con la boca abierta para alimentarse de plancton y peces diminutos.
Los técnicos de la Fundació Cram fueron alertados por los Agents Rurals y rápidamente se dirigieron al puerto para llevar a cabo una inspección. Allí realizaron mediciones del tiburón y recolectaron muestras para su análisis posterior, en un esfuerzo por comprender mejor la situación de esta especie en peligro.
La colaboración entre diversas entidades, como Forestal Catalana, los Agents Rurals y la Confraria de Port de la Selva, ha sido vital en este proceso. Es destacable el compromiso del pescador, quien siguió los protocolos establecidos para manejar este tipo de eventualidades y se aseguró de que el animal fuera transportado adecuadamente.
Desde la Confraria, han informado a Europa Press que el tiburón quedó atrapado en la red del pescador, y a pesar de sus esfuerzos por liberar al animal, el movimiento acabó por estrangularlo. Aseguran que se siguieron todos los pasos necesarios para abordar la situación, poniendo en manifiesto la importancia de proteger el ecosistema marino y la necesidad de una mejor comprensión de los protocolos en situaciones de captura accidental de fauna protegida.
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